Hace exactamente 4 años, a esta misma hora, estaba con insomnio. En la cama, miraba hacia el techo y escuchaba la respiración tranquila de mi esposa. Yo no pegaba un ojo… la espera me tenía tenso y no daba más. Mi aliento se podía cortar con un cuchillo y la preocupación me tenía al límite.
Recuerdo que me levanté a las 6.30. Encendí la estufa a leña y me metí a la ducha. Mis padres llegaron a las 8. Subí la maleta al auto… mi mujer se sentó en el asiento delantero y me tendió la mano. Me sentí algo más tranquilo, pero ya no daba más. Mi impaciencia contrastaba con la tranquilidad de Cecilia.



